No se complica si tiene parte de su flota parada por meses. Sabe que las oportunidades llegan y las aprovecha. En un par de meses inaugurará su nuevo centro de operaciones en Mejillones, que cubrirá el 40% de la demanda de su flota, para transportar insumos mineros a Bolivia y alimentos a Argentina.

S“El problema es que acá el trabajo se lo llevan las empresas grandes de afuera, que van subcontratando a los camioneros más chicos y las tarifas se van reduciendo con tanto intermediario”, Lincoyán Bautista, Transportes De y Fe.

Casi la totalidad de sus tanques de ácido son Machile, además de un número importante de sus tolvas y ramplas.

Junto a la inversión en el centro de operaciones de Mejillones, hizo una importante remodelación de sus instalaciones en el Puerto Seco de Calama.

Lincoyán Bautista sigue en la senda de dirigente, presidiendo la recién creada Asociación Gremial Regional Antofagasta, que reúne a 38 socios de Calama, Taltal, Antofagasta, Mejillones y TocopC

100 camiones y 300 equipos conforman su flota.

Si hay alguien que puede hablar con autoridad sobre el transporte en las zonas mineras del norte es Lincoyán Bautista. Con toda una vida de esfuerzo ligada a los camiones en el desierto.

Y como buena leyenda viva, continúa generando noticia.

Mientras el sector repunta paulatinamente, luego del frenazo por el termino de la época de las “vacas obesas” del cobre, el mueve sus piezas para reinventarse y seguir creciendo.

Si bien lleva un tiempo con el 30% de su flota parada, no se complica.

“La única forma de meter esos camiones que ahora tengo parados es sacar a otros empresarios del mercado. Para eso hay que bajar las tarifas y no estoy para eso. La experiencia me ha enseñado que lo mejor es tenerlos guardados, si no después se transforman en pura chatarra que no puedes renovar”, explica.

Y una solución ya encontró. Tiene listo un nuevo punto de operaciones en Mejillones, distante a 255 kilómetros de sus actuales instalaciones en el Puerto Seco de Calama, que también fueron reacondicionadas y ampliadas los últimos meses.

Este centro en la costa, en un terreno de 13.000 m2, cuenta con oficinas, capacidad de almacenaje, patio de estacionamientos y hasta una bomba petrolera.

Desde ahí prestará servicios de traslado de ácido e insumos para la minería en Bolivia y de contenedores para Argentina. Un negocio que ha estado desarrollando hace un tiempo, pero con el cual espera dar un gran salto.

Estará funcionando a total capacidad en un par de meses y estima que demandará un 40% de su flota, algo no menor cuando se tienen más de 100 camiones y más de 300 equipos.

Entonces, raya para la suma, si ha estado con capacidad ociosa el último tiempo, el futuro inmediato es de mucho movimiento.

Para ello, cuenta con un importante apoyo de sus proveedores, donde está Machile. La casi totalidad de sus estanques de ácido y gran parte de las tolvas y ramplas son de este fabricante nacional.

“Tenemos una relación de más de diez años, de mucha confianza. Los equipos son de calidad, cumplen con las exigencias y estándares que nos piden las mineras, y siempre hemos tenido el respaldo y seriedad de ellos ante cualquier requerimiento. Además, hay una respuesta rápida en el tema repuestos o la mantención y eso es fundamental para la disponibilidad. Yo diría que me visitan un par de veces al mes para ver si necesito algo”, argumenta este empresario.

Dirigente

La veta de dirigente es otra arista a la que no renuncia este empresario nortino. Histórico líder camionero, ha comenzado una nueva cruzada con la recién creada Asociación Gremial Regional Antofagasta, que preside, y reúne a 38 socios de Calama, Taltal, Antofagasta, Mejillones y Tocopilla.

“El problema es que acá el trabajo se lo llevan las empresas grandes de afuera que van subcontratando a los camioneros más chicos y las tarifas se van reduciendo con tanto intermediario. Entonces, nos agrupamos para poder acercarnos directamente a las mineras y compañías grandes para que le den el trabajo a la gente de la zona. Nosotros pagamos nuestros impuestos acá y no es justo que los beneficios se los lleven otros que vienen de otros lados”, enfatiza Lincoyán Bautista.

Así explica que hay transportistas que son de la época en que él era chofer y tienen camiones antiguos, con más de 15 o 20 años, y que con este sistema de tercerización no pueden renovarse o aspirar a contratos más vinculados a la faena minera.

Y claro, este ímpetu e intención de ayudar a sus colegas está presente porque no ha olvidado sus humildes orígenes.

Nació en Estación San Pedro, un desaparecido villorrio al interior de la Región de Antofagasta. A los 20 años se acercó al mundo del transporte para manejar camiones en El Abra y desde entonces los “fierros” han sido sus compañeros de ruta vital. Pero tardó 22 años en juntar la plata para comprar su primer camión usado junto a un socio.

“Si empecé de cero y mi primer gran logro fue ahorrar $1.600.000 para esa máquina, no tengo problema en tener que reinventarme de nuevo. Entre estar tranquilo y estar en movimiento, no lo dudo, si esto es lo que me gusta y lo que sé hacer”, concluye este empresario.