Carlos Salazar, Gerente de Desarrollo de la Asociación Chilena de la Industria del Transporte de Carga por Carretera, ChileTransporte A.G.

El transporte de carga por carretera (TCC) es uno de los pocos sectores económicos de nuestro país en el que nos hemos acostumbrado a vivir y tolerar el ingreso constante, la existencia, y permanencia de “informales” y, peor aún, no hemos tomado conciencia del enorme daño que esto ha causado al empleo, desarrollo, rentabilidad y sustentabilidad económica del TCC.
Pareciera algo normal la existencia en Chile de miles de operaciones que día a día se realizan con camiones hechizos o internados ilegalmente o en mal estado, exentos de horas de conducción y descanso, ajenos a las responsabilidades previsionales de los trabajadores, operando con insumos robados (petróleo, neumáticos, etc.), excedidos en pesos máximos permitidos, etc., etc. Estas operaciones son realizadas de forma conciente por quienes se han aprovechado de la más absoluta libertad para acceder a esta profesión y actividad, sin ninguna visión de desarrollo ni interés por construir operaciones formales, se aprovechan de la mínima fiscalización existente (concentrada casi exclusivamente en los operadores formales), sanciones irrisorias que incentivan mantenerse incumpliendo, vista gorda de autoridades ante esta realidad e incluso con incentivos tributarios para esta informalidad como la renta presunta, próxima a aumentarse.
Esta competencia desleal ha consolidado una estructura tarifaria que mantiene a nuestro sector incapaz de capturar el valor que legítimamente genera con sus servicios. El transporte informal puede llegar a un 30%-35% bajo la tarifa realista y sustentable del transporte y esta situación ha condenado a miles de operadores formales a asumir riesgos operativos y financieros que no se condicen con el esfuerzo e inversiones involucrados en el negocio.
Nadie puede quedarse, un minuto más, indiferente a esta realidad. Esta es una tarea de todos hago un llamado a todos los operadores formales y a sus conductores a que mediante sus gremios puedan canalizar y denunciar el transporte de carga por carretera informal, que pone en riesgo la vida y el trabajo de todos nosotros.