Marcos Carter, Presidente de la Federación Gremial del Transporte de Pasajeros Rural, Interurbano, Interregional e Internacional de Chile, Fenabus F.G.

A raíz del impedimento que afecta a las empresas de transporte privado de pasajeros para utilizar las denominadas vías exclusivas de transporte público y sólo buses en la ciudad de Santiago, en sus diversos modos, turismo, transporte de trabajadores, viajes especiales, urbanos e interurbanos, nuestra Federación Gremial ha asumido la tarea de demostrar y convencer a las autoridades competentes acerca de la necesidad de remover dicho obstáculo.
Con tal objeto se han encargado serios y documentados estudios sobre la incidencia marginal del transporte privado en la congestión de nuestra capital y en la fluidez de desplazamiento del Transantiago.
Para el periodo punta de mañana (07:00 a 09:00) los vehículos de transporte privado promedian un escaso 2,3% del total del flujo, en tanto que en el periodo punta de tarde (18:00 a 20:00) este porcentaje disminuye a un 1,5%. Por el contrario, los taxis y vehículos particulares son los que dañan o generan mayor congestión y demoras al Transantiago.
Al respecto, hay una propuesta de un grupo de académicos del Departamento de Ingeniería en Transporte y Logística de la Universidad Católica, quienes proponen sacar a los taxis de la pista “solo bus” en las grandes avenidas de la capital. Este planteamiento se basa en una observación efectuada el 12 de mayo de 2016, con ocasión de un paro de taxistas. En ese entonces se comprobó que, ante su ausencia en las calles, la velocidad de los buses incluso se triplicó en las horas punta.
Ciertamente, no es nuestra idea solicitar una medida tan drástica como sacar esos vehículos de transporte menor de tales vías porque tal vez sus efectos podrían traer más problemas que la solución que se pretende. Pero, como hemos venido insistiendo, los servicios de transporte colectivo privado de personas son una valiosa ayuda y aporte al sistema de transporte de la ciudad de Santiago, contribuyendo con una gran cantidad de personas transportadas, por lo que, en no pocos casos, estos servicios son claramente de utilidad pública.
Confiamos en que la autoridad sabrá valorar estos hechos y corregir la situación de inequidad descrita.