La externalización del transporte en esta área industrial se ha consolidado, pero con importantes exigencias en seguridad, eficiencia y responsabilidad con el medio ambiente y las comunidades. Abordar la complejidad del traslado de cargas pesadas en zonas urbanas es un desafío en el que trabaja permanentemente el rubro, como cuentan, a Revista T, en Melón, compañía con 110 años de experiencia.

La logística de la industria implica el traslado de sacos y cemento a granel, áridos y producto procesado (hormigón), lo que implica operar con distintos equipos, como camiones betoneros o mixer, silos, ramplas y bateas.

“Las logísticas masivas requieren estar al día con lo último en  tecnología en muchos aspectos, por ejemplo monitoreo de flotas, sistemas de seguridad, control de fatiga, control de cargas, control de colas, control de combustible, capacitación, etc. Todo lo anterior apoya la logística para hacerla sustentable y competitiva”, Juan Carlos Muñoz gerente de Supply Chain de Melón Cementos.

“Creamos la figura del Instructor de Transporte, quien acompaña en el viaje a un operador mixer, evalúa cómo conduce y cómo opera el camión. Nuestra meta es que, al menos dos veces al año, todos los operadores sean evaluados”, Eugenio Soto, Sub Gerente Logística de Melón Hormigones.

Melón ha apoyado la modernización de los transportistas con cursos para especializar y capacitar a los conductores, además de instancias de enseñanza para que los empresarios logren una gestión más eficiente.

En esta industria lograr la máxima eficiencia y reducir los costos es un factor permanente, ya que gran valor del negocio está en mover la mayor cantidad de peso.

Uno de los focos importantes está en mantener una fuerte relación con las comunidades donde se encuentran las plantas. Además, el trasportista es la cara visible de la compañía ante el cliente final.

Melón es miembro fundador de Giro Limpio, programa que busca aumentar la eficiencia de la logística, con una disminución del consumo de combustible, que redunda en bajar los costos y y reducir la huella de carbono.

A

Juan Carlos Muñoz, gerente de Supply Chain de Melón Cementos; y Eugenio Soto, Sub Gerente Logística de Melón Hormigones explican los altos estándares que se requiere para operar como transportista en la industria del cemento.

Uno de los principales barómetros para medir el estado de la economía y sus proyecciones inmediatas es apuntar al rubro construcción. Según cifras de la Cámara Chilena de la Construcción, el 2018 el sector tuvo un crecimiento de 4% anual y se proyecta un 4,6% para este año.

En este escenario, la industria cementera cumple un rol fundamental y sus proveedores de servicios, especialmente los transportistas, tienen un desafío permanente para ser eficientes y rentables.

“El transporte es muy relevante, dado que es una de los componentes más importantes del costo de los productos y clave en la diferenciación con los clientes. En la industria del cemento y de los áridos, los camiones transitan a su máxima capacidad, por lo tanto los transportistas tienen que tener sus sistemas de costeo, de consumo, de gestión e incluso la seguridad enfocados en carga pesada”, detalla Juan Carlos Muñoz, gerente de Supply Chain de Melón Cementos.

Esta compañía, con 110 años de historia, tiene operaciones de Arica a Coyhaique en 60 plantas, de las cuales 48 son de hormigón.

Destacan que fueron pioneros en externalizar su transporte, hace aproximadamente 15 años, y, si bien esta medida ya alcanza al 90% de las operaciones, tuvieron un importante proceso de aprendizaje.

“La mentalidad de cada zona del país es distinta en cuanto a la forma de operar del transportista y es un factor a tener en cuenta. No obstante, los estándares de calidad, eficiencia y seguridad son transversales a todos, incluso si se trata de empresas grandes o con una pequeña flota”, agrega el ejecutivo.

La logística es compleja porque abarca el transporte de cemento, áridos y hormigón (material procesado), lo que conlleva utilizar distinto equipamiento, que va desde camiones betoneros a silos, ramplas y bateas, servicios que cumplen 130 proveedores a lo largo del país.

Cambios

Establecer elevados estándares de operación ha implicado una importante profesionalización de sus proveedores, a los que han ido acompañando en este proceso.

Primero han generado un importante vínculo con las comunidades donde están sus plantas, por ejemplo, La Calera, de donde son parte importante de sus transportistas.

Otro aspecto ha sido el cambio estructural de las flotas, con la exigencia de controles en los sistemas de gestión de operación y mantención, de control de fatiga de los conductores y de velocidad, además, de la antigüedad de los equipos y camiones.

“El paso más importante que queremos dar en seguridad está enfocado en el control de fatiga, principal causa de los accidentes graves en carretera. Nosotros tenemos el control de jornadas a través de GPS, y en nuestras principales plantas usamos un scanner de retina, que indica si un conductor está o no en las condiciones aptas para manejar. Queremos, además, impulsar la implementación de la libreta electrónica como una exigencia de ley, ya que el sistema que existe hoy es manual, obsoleto y muy difícil de controlar por las autoridades”, comenta Juan Carlos Muñoz.

A eso se suma, por ejemplo, la incorporación de sistemas antivolcamiento en los silos; cierre de tapas automatizadas, para evitar trabajo en altura; barandas aseguradas en las ramplas y, por seguridad y rapidez, la exigencia de equipos Autoencarpe para las bateas.

“En todas nuestras licitaciones hay estándares que todos deben cumplir, y cualquier mejora por sobre ellos, es muy bien considerada; de hecho, uno de los últimos transportistas que se ganó una licitación con nosotros, lo hizo por que su flota estaba conformada por camiones de última generación, con tecnología de punta”, indica Muñoz.

En la industria del cemento y de los áridos, los vehículos circulan con su máxima capacidad, hasta 45 toneladas de peso completo, por lo que es muy relevante que el transportista tenga experiencia, exigencia que se hace extensiva a sus conductores, quienes deben tener al menos cinco años desempeñándose en el segmento.

Como complemento realizan capacitaciones permanentes, y el año 2018 lanzaron su primer curso con Realidad Virtual, para que el chofer sepa cómo enfrentar situaciones críticas, mejorar su labor y conocer en detalle el estándar de equipos móviles.

Así, en Melón explican que han pasado por tres etapas. La primera fue asegurar el nivel de servicios y la excelencia operacional; que los transportistas entiendan que son la cara visible tanto para los clientes como para las comunidades. La segunda fue trabajar los sistemas de gestión de seguridad. Cuentan con un ranking de conductores que premia al mejor y da alertas respecto de los que tienen alguna dificultad. Estos pasan por distintas instancias de feedback: conversación con el experto en seguridad, capacitación con realidad virtual, reunión con el dueño de la empresa de transportes y cita con el gerente.  Así aseguran el acompañamiento de cada conductor.

Y como tercer hito relevante está trabajar la sustentabilidad. Son socios fundadores de Giro Limpio, iniciativa que busca mejorar la eficiencia, porque un menor consumo de diésel implica menos costos, pero también reduce el impacto en el medioambiente.

“Las logísticas masivas requieren estar al día con lo último en  tecnología en muchos aspectos, por ejemplo monitoreo de flotas, sistemas de seguridad, control de fatiga, control de cargas, control de colas, control de combustible, capacitación, etc. Todo lo anterior apoya la logística para hacerla sustentable y competitiva ”, resalta el gerente de Supply Chain de Melón Cementos.

Especialidad Mixer

Una de las aristas del negocio que exige una máxima eficiencia y control de sus etapas, es el de hormigones, donde se trabaja con los camiones mixer o betoneros. Hay que llegar a tiempo y lidiar con el complejo desplazamiento en las ciudades.

Eugenio Soto, Sub Gerente Logística de Melón Hormigones, cuenta que esto también ha implicado un proceso de aprendizaje desde que externalizaron el área el 2002.

Entre las acciones estuvo crear un programa de acreditación y una escuela para los operadores de estos equipos. Además, de implementar un curso de “Desarrollo Operacional de Transportistas”, orientado al empresario, que en dos días recibe herramientas para la mejor gestión de control y administración de su negocio.

“Creamos la figura del Instructor de Transporte, quien acompaña en el viaje a un operador mixer, evalúa cómo conduce y cómo opera el camión, para luego compartir buenas prácticas y poner una nota. Nuestra meta es que, al menos dos veces al año, todos los operadores sean evaluados”, detalla Eugenio Soto.

A eso se suma un sistema de evaluación de todos los transportistas, en ítems como

cumplimiento de obligaciones laborales, seguros, disponibilidad y desempeño de la flota, y ranking de conducción de sus operadores mixer, entre otros.

Además, hay una constante incorporación de tecnologías e información. “Esto nos pone el desafío de poder convertir esos datos en conocimiento e inteligencia para nuestro negocio y es un camino que estamos recorriendo con bastantes éxitos. Por otro lado, notamos que

dado nuestro alto estándar en seguridad, existen algunas diferencias, tanto en la industria del transporte como en la construcción, que están un poco al debe en este aspecto. Sin embargo, se están viendo avances importantes en estos últimos años”, añade Eugenio Soto.

Práctica

La búsqueda de esa mayor eficiencia implica detalles que, a la larga, son muy relevantes.

En septiembre del 2017, entró en vigencia la Ley 20.949, llamada “ley del saco”, la cual baja de 50 a 25 kilos el peso máximo que puede cargar una persona.

Esto implicó una reingeniería enorme ya que, por ejemplo, no es lo mismo en tiempo y horas de personal transportar y descargar 250 sacos de 42,5 kilos que 500 sacos de 25. Hubo que rediseñar las dimensiones de los envases para optimizar el espacio de la rampla, rediseñar el palet y reordenar la logística de distribución entre destinos que cuentan con un montacarga o se trabaja a pulso.

Otro factor, es que gran parte del movimiento se hace en zonas urbanas, y el tiempo es un indicador de costo y de eficiencia logística. El óptimo es viajar en horario bajo, planificación que desarrollan en conjunto con sus plantas y clientes.

Además, ya trabajan en un concepto de ciudad inteligente para mejorar el diseño de las rutas y sus horarios ideales.

En cuanto a los desafíos, en Melón encuentran positivo contar con la formalización de un Registro del Transporte y se anticipan a lo que implicará la aplicación en el futuro de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) a otros desechos, como los sacos de cemento u otros residuos de la industria, lo que lleva a pensar una logística inversa, donde también habrá una nueva e interesante oportunidad de negocios para el transportista.

RECUADROS TRANSPORTITAS

Juan Arthus, Transportes Arthus

“Hemos crecido junto a nuestros clientes”

Este empresario es de la vieja escuela. Desde niño anduvo en los camiones primero como peoneta y luego como chofer. Hoy cuenta con una flota de 30 camiones.

“Yo llevo trabajando con Melón casi 50 años. Yo tengo 80 ya, y estoy agradecido de esta empresa porque tengo nietos y bisnietos, y los he criado con todo lo que he ido haciendo con ellos. Mi flota es de 30 camiones, de los cuales cerca de 20 trabajan con Melón en La Calera”.

Para lograr el éxito en el rubro, enfatiza que lo fundamental es conocer a sus choferes.

Lo otro es garantizar una operación segura. “Tenemos que tener camiones óptimos y, por lo general, nosotros tenemos nuestros garajes en donde hacemos las mantenciones, luego Melón nos hace un chequeo, y si están conformes podemos operar, y en caso de no estarlo, se soluciona lo que sea necesario y luego ya se puede operar”, indica.

Sobre el futuro del transporte, mira con nostalgia los orígenes del negocio. “No todos conocen a su gente. Hay empresarios que le ponen 30 camiones a cada empleado, y ellos tienen que rendir una cantidad, pero no conocen a su personal”, se queja; pero también se muestra optimista. “El tiempo va cambiando y hay que modernizarse. Y además, hemos tenido patrones muy buenos. Por ejemplo, en La Calera tenemos un casino para conductores, tienen sala de estar con televisión, baños cómodos, duchas, Nosotros sentimos que se preocupan de nuestra gente, y es por eso que nosotros estamos muy agradecidos”, concluye.

Ramón Aranzasti, Transportes Calafquén

“Modernizo mi flota permanentemente”

Con casi 40 años en este negocio, partió trabajando para la planta de La Calera de Melón, haciendo viajes a Puerto Montt y Temuco, y actualmente, su flota llega a los 200 camiones, de los cuales, 40 operan con esta compañía.

“Lo importante es siempre estar modernizando la flota, preocupándome de la parte económica, del ahorro, de los equipos; tratar de tener los mejores y más eficientes. Es un negocio bien ajustado, entonces, hay que estar mirándolo bien detalladamente”, argumenta.

La base ha sido mantener a sus colaboradores trabajando por años en la empresa, con poca rotación de conductores, lo que le da tranquilidad y confianza en su desempeño. El que parte en la compañía, con poca experiencia, crece y se capacita al alero de los más capacitados.

Sobre cómo se desarrollará este segmento, tiene claro que viene de la mano de la eficiencia. “Yo veo bien al negocio del transporte. Yo creo que el futuro es tener equipos modernos, con seguridad, con énfasis en temas del ahorro de combustible y en la contaminación. El tema de los camiones se ha ampliado harto en los últimos tres años en la seguridad, sobre todo en los equipos. Hay mayor asistencia al conductor, y así bajan los riesgos del transporte”, señala.